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Guterres propone una distensión en el golfo Pérsico similar a la Guerra Fría


Naciones Unidas.- El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, mostró este martes su convencimiento de que la crisis en el golfo Pérsico, donde Irán y Arabia Saudí bregan por imponer su hegemonía, se puede solucionar al estilo del proceso de Helsinki lanzado en 1972 durante la Guerra Fría para reducir las tensiones entre las grandes potencias.

«Tengo la esperanza de que sea posible establecer una plataforma similar a la de Helsinki, empezando con varias medidas para construir confianza», aseguró Guterres ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que celebró este martes una reunión a nivel ministerial para discutir la situación en esta región.

Guterres, que advirtió de que «claramente las tensiones se están elevando y la confianza es baja» resumió la situación, asegurando que «algunos países pueden sentir que otros están interfiriendo en sus asuntos o en los de sus vecinos, mientras que algunos pueden creer que no se reconoce su papel regional».

El secretario se refería, por un lado, a Arabia Saudí y sus aliados que acusan a Irán de interferir en sus asuntos y en los de los países de toda la región, especialmente en Yemen, Irak, Siria y el Líbano. Por el otro lado a Irán, que intenta extender su influencia en la región.

El proceso de Helsinki, en el que participaron casi todos los países europeos, Estados Unidos y Canadá desembocó en un documento nacido de la distensión, todavía muy tímida, que se empezaba a vislumbrar entre los dos bloques que todavía se enfrentaban en una guerra fría.

El Acta de Helsinki incluyó cuatro bloques de trabajo para negociar en sucesivas reuniones como diez principios de comportamiento interestatales, entre los que figuraba la cuestión de la soberanía y el compromiso de que la fronteras solo podrían modificarse de acuerdo con el Derecho Internacional y por medios pacíficos.

Guterres recordó los «incidentes de seguridad» registrados desde mayo de 2019 «que elevaron las tensiones a nuevos niveles, aumentando la preocupación por un conflicto mayor».

«Son un claro recordatorio de que cualquier error de cálculo podría escalar rápidamente», agregó.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, por su parte insistió en que «aunque se evitó el peor de los escenarios, la situación de calma continua siendo frágil y podría convertirse en peligrosa e impredecible de nuevo, particularmente por la presencia de conflictos y enfrentamientos existentes de componente religioso».

Tanto en Irak, como en Siria, el Líbano y Yemen, Teherán apoya o ha tomado partido por los partidos políticos o grupos chiíes, mientras que Riad y sus socios defienden principalmente las contrapartes suníes.

Durante la reunión convocada por Rusia que este mes preside el Consejo de Seguridad, Guterres volvió a llamar «a todos los interesados a que actúen con la máxima moderación y se abstengan de realizar acciones que puedan tener efectos desestabilizadores».

Como posibles pasos inmediatos en favor de crear confianza, el secretario general propuso embarcarse en medidas de interés común para la lucha contra la covid-19, para promover la recuperación económica, para garantizar la navegación marítima sin obstáculos y para facilitar las peregrinaciones religiosas.

«A largo plazo, veo el valor de establecer una nueva arquitectura de seguridad regional para abordar las preocupaciones legítimas de seguridad de todas las partes interesadas. Trabajemos para crear un clima de confianza y mejorar las perspectivas de diálogo regional. Vayamos más allá de las rivalidades y reconozcamos lo que nos une», subrayó Guterres.

Por otra parte, la reunión sobre Irán ha vuelto mostrar la división existente en el seno del Consejo de Seguridad entre Rusia y China por un lado y Estados Unidos y Europa por el otro.

A la convocatoria de Rusia solo acudieron los ministros de exteriores ruso, chino, nigeriano, sudafricano y vietnamita, mientras que el resto de países, entre ellos Estados Unidos, Alemania, Francia, Bélgica y Reino Unido, participaron con sus enviados permanentes en Naciones Unidas.

 

EFE